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A media luz

Corrientes, 3-4-8,
segundo piso, ascensor.
No hay porteros, ni vecinos.
Adentro, cocktail y amor...
Pisito que puso Maple,
piano, estera y velador;
un telefón que contesta,
una fonola que llora
viejos tangos de mi flor,
y un gato de porcelana
pa' que no maúlle al amor.

Y todo a media luz,
que es un brujo el amor,
a media luz los besos,
a media luz los dos...
Y todo a media luz,
crepúsculo interior,
que suave terciopelo
la media luz de amor.

Juncal doce veinticuatro,
telefonea sin temor;
de tarde, te con masitas,
de noche, tango y amor;
los domingos, te danzante,
los lunes, desolación.
Hay de todo en la casita:
almohadones y divanes
como en botica... coco,
alfombras que no hacen ruido
y mesa puesta al amor...

Letra: Carlos César Lenzi
Música: Edgardo Donato


Balada para un loco

Recitado

Las tardecitas de Buenos Aires tienen...
ese que se yo, viste? Salís de tu casa por Arenales.
Lo de siempre: en la calle y en vos...
Cuando de repente, detrás de un árbol, me aparezco yo. Mezcla rara de penúltimo linyera
y de primer polizonte en el viaje a Venus:
medio melón en la cabeza,
las rayas de la camisa pintadas en la piel,
dos medias suelas clavadas en los pies y una banderita de taxi libre levantada en cada mano.
Te reís!... Pero sólo vos me ves:
porque los maniquíes me guiñan,
los semáforos me dan tres luces celestes
y las naranjas del frutero de la esquina
me tiran azahares.
Vení!, que así, medio bailando y medio volando, me saco el melón para saludarte,
te regalo una banderita y te digo...

Cantado

Ya se que estoy piantao, piantao, piantao...
No ves que va la Luna rodando por Callao;
que un corso de astronautas y niños, con un vals,
me baila alrededor... Baila! Vení! Vola!

Yo se que estoy piantao, piantao, piantao...
Yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión;
y a vos te vi tan triste... Vení! Vola! Sentí!...
el loco berretín que tengo para vos:

Loco! Loco! Loco!
Cuando anochezca en tu porteña soledad,
por la ribera de tu sabana vendré
con un poema y un trombón
a desvelarte el corazón.

Loco! Loco! Loco!
Como un acróbata demente saltaré,
sobre el abismo de tu escote hasta sentir
que enloquecí tu corazón de libertad...
Ya vas a ver!

Recitado

Salgamos a volar, querida mía;
súbite a mi ilusión súper-sport,
y vamos a correr por las cornisas
con una golondrina en el motor!
De Vieytes nos aplauden: "Viva! Viva!",
los locos que inventaron el Amor;
y un ángel y un soldado y una niña
nos dan un valsecito bailador.

Nos sale a saludar la gente linda...
Y loco -pero tuyo-, que se yo!;
provoco campanarios con la risa,
y al fin, te miro, y canto a media voz:

Cantado

Quéreme así, piantao, piantao, piantao...
Trépate a esa ternura de locos que hay en mi,
pónete esa peluca de alondras, y vola!
Vola conmigo ya! Vení, vola, veni!

Quéreme así, piantao, piantao, piantao...
Ábrite los amores que vamos a intentar
la mágica locura total de revivir...
Vení, vola, vení! Trai-lai-lai-larara!

Gritado

Viva! Viva! Viva!
Loca ella y loco yo...
Locos! Locos! Locos!
Loca ella y loco yo!

Letra: Horacio Ferrer
Música: Astor Piazzolla


Cafetín de Buenos Aires

De chiquilín te miraba de afuera
como a esas cosas que nunca se alcanzan,
la ñata contra el vidrio,
en un azul de frío
que sólo fue después viviendo
igual que el mío.
Como una escuela de todas las cosas,
ya de muchacho me diste entre asombro
el cigarrillo...
la fe de mis sueños
y una esperanza de amor.

¿Cómo olvidarte en esta queja,
cafetín de Buenos Aires?
Si sos lo único en la vida
que se pareció a mi vieja.
En tu mezcla milagrosa
de sabihondos y suicidas
yo aprendí filosofía... dados... timba
y la poesía cruel
de no pensar más en mi...

Me diste en oro un puñado de amigos,
que son los mismos que alientan mis horas;
José el de la quimera,
Marcial que aún cree y espera
y el flaco Abel... que se nos fue,
pero aún me guía.
Sobre tus mesas que nunca preguntan
Lloré una tarde el primer desengaño.
Nací a las penas,
bebí mis años,
y me entregué sin luchar.

Letra: Enrique Santos Discepolo
Música: Mariano Mores


Cambalache

Que el mundo fue y será una porquería,
ya lo sé...
En el quinientos seis
y en el dos mil también!
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublés...
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldad insolente
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos en un merengue
y en un mismo lodo
todos manoseaos...

Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor!...
Ignorante, sabio, chorro,
generoso o estafador!
Todo es igual! Nada es mejor!
Lo mismo un burro
que un gran profesor!
No hay aplazaos ni escalafón,
los inmorales nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón...

Que falta de respeto,
que atropello a la razón!
Cualquiera es un señor!
Cualquiera es un ladrón!
Mezclao con Stavisky va Don Bosco
y "La Mignon",
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín...
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida
y herida por un sable sin remache
ves llorar la Biblia
contra un calefón.

Siglo veinte, cambalache
problemático y febril!
El que no llora, no mama,
y el que no afana es un gil.
Dale nomás! Dale que va!
Que allá en el horno
nos vamo a encontrar!
No pienses más,
séntate a un lao.
Que a nadie importa
si naciste honrao.
Que es lo mismo el que labura
noche y día, como un buey
que el que vive de los otros,
que el que mata o el que cura
o está fuera de la ley.

Letra: Enrique Santos Discépolo
Música: Enrique Santos Discépolo


Caminito

Caminito que el tiempo ha borrado,
que juntos un día nos viste pasar,
he venido por última vez
he venido a contarte mi mal.

Caminito que entonces estabas
bordado de trébol y juncos en flor,
una sombra ya pronto serás
una sombra lo mismo que yo.

Desde que se fue
triste vivo yo,
caminito amigo
yo también me voy.

Desde que se fue
nunca más volvió,
seguiré sus pasos,
caminito, adiós.

Caminito que todas las tardes
feliz recorría cantando mi amor,
No le digas si vuelve a pasar
Que mi llanto tu huella regó.

Caminito cubierto de cardos,
la mano del tiempo tu huella borró.
Yo a tu lado quisiera caer
y que el tiempo nos mate a los dos.

Letra: Gabino Coria Peñaloza
Música: Juan de Dios Filiberto


El día que me quieras

Acaricia mi ensueño
el suave murmullo de tu suspirar.
Como ríe la vida
si tus ojos negros me quieren mirar.
Y si es mío el amparo
de tu risa leve
que es como un cantar,
ella aquieta mi herida,
todo todo se olvida.

El día que me quieras
la rosa que engalana,
se vestirá de fiesta
con su mejor color.
Y al viento las campanas
dirán que ya eres mía,
y locas las fontanas
se contarán su amor.

La noche que me quieras
desde el azul del cielo,
las estrellas celosas
nos mirarán pasar.
Y un rayo misterioso
hará nido en tu pelo,
luciérnaga curiosa que verás
que eres mi consuelo.

El día que me quieras
no habrá más que armonía.
Será clara la aurora
y alegre el manantial.
Traerá quieta la brisa
rumor de melodía.
Y nos darán las fuentes
su canto de cristal.

El día que me quieras
endulzará sus cuerdas
el pájaro cantor.
Florecerá la vida
no existirá el dolor.

La noche que me quieras
desde el azul del cielo,
las estrellas celosas
nos mirarán pasar.
Y un rayo misterios
hará nido en tu pelo.
Luciérnaga curiosa que verás
que eres mi consuelo.

Letra: Alfredo Lepera
Música: Carlos Gardel


La cumparsita

Si supieras que aun dentro de mi alma,
conservo aquel cariño
que tuve para ti...
Quién sabe si supieras
que nunca te he olvidado,
volviendo a tu pasado
te acordaras de mi...

Mis amigos ya no vienen
ni siquiera a visitarme,
nadie viene consolarme
en mi aflicción...
Desde el día que te fuiste
siento angustias en mi pecho,
decí, percanta, que has hecho
de mi pobre corazón?

Sin embargo, yo siempre te recuerdo
con el cariño santo
que tuve para ti.
Y estas en todas partes,
pedazo de mi vida,
y aquellos ojos que fueron mi alegría
los busco por todas partes
y no los puedo hallar.

Al cotorro abandonado
ya ni el sol de la mañana
asoma por la ventana
como cuando estabas vos,
y aquel perrito compañero
que por tu ausencia no comía,
al verme solo, el otro día,
también me dejó.

Letra: Enrique Pedro Maroni y Pascual Contursi
Música: Gerardo H. Matos Rodríguez


Los mareados

Rara,
como encendida,
te halle bebiendo,
linda y fatal;
bebías,
y en el fragor del champán
loca reías,
por no llorar...
Pena
me dio encontrarte
pues al mirarte
yo vi brillar
tus ojos
con un eléctrico ardor,
tus bellos ojos
que tanto adoré.

Esta noche, amiga mía,
con alcohol nos embriagamos;
que me importa que se rían
y nos llamen los mareados.
Cada cual tiene sus penas
y nosotros las tenemos.
Esta noche beberemos
porque ya no volveremos
a vernos más...

Hoy vas a entrar en mi pasado,
en el pasado de mi vida.
Tres cosas lleva mi alma herida:
Amor, Pesar, Dolor.
Hoy vas a entrar en mi pasado,
hoy nuevas sendas tomaremos.
Que grande ha sido nuestro amor
y, sin embargo, ay,
mira lo que quedó!

Letra: Enrique Cadícamo
Música: Juan Carlos Cobian


Malena

Malena canta el Tango como ninguna
y en cada verso pone su corazón.
A yuyo del suburbio su voz perfuma,
Malena tiene pena de bandoneón.
Tal vez allá en la infancia su voz de alondra
tomó ese tono oscuro del callejón,
O acaso aquel romance que sólo nombra
cuando se pone triste con el alcohol.
Malena canta el tango con voz de sombra;
Malena tiene pena de bandoneón.

Tu canción
tiene el frío del ultimo encuentro,
tu canción
se hace amarga en la sal del recuerdo.
Yo no sé
si tu voz es la flor de una pena,
sólo sé que al rumor de tus Tangos, Malena,
te siento más buena,
más buena que yo.

Tus ojos son oscuros como el olvido,
tus labios apretados como el rencor,
tus manos, dos palomas que sienten frío,
tus venas tienen sangre de bandoneón.
Tus Tangos son criaturas abandonadas
que cruzan sobre el barro del callejón,
cuando todas las puertas están cerradas
y ladran los fantasmas de la canción.
Malena canta el tango con voz quebrada;
Malena tiene pena de bandoneón.

Letra: Homero Manzi
Música: Lucio Demare


Nostalgias

Quiero emborrachar mi corazón
para olvidar un loco amor
que más que amor es un sufrir...
Y aquí vengo para eso,
a borrar antiguos besos
en los besos de otras bocas.
Si su amor fue flor de un día,
por que causa es siempre mía
esta cruel preocupación.
Quiero, por los dos, mi copa alzar
para olvidar mi obstinación,
y más la vuelvo a recordar.

Nostalgias
de escuchar su risa loca
y sentir junto a mi boca
como un fuego su respiración...
Angustias
de sentirme abandonado
y sentir que otro a su lado
pronto, pronto le hablará de amor...
Hermano,
yo no quiero rebajarme
ni pedirle ni rogarle
ni decirle que no puedo más vivir.
Desde mi triste soledad
veré caer las rosas muertas
de mi juventud.

Gime, bandoneón, tu Tango gris
quizás a ti te hiera igual
algún amor sentimental...
Llora mi alma de fantoche
sola y triste en esta noche,
noche negra y sin estrellas.
Si las copas traen consuelo,
aquí estoy con mi desvelo
para ahogarlo de una vez.
Quiero emborrachar al corazón
para después poder brindar
por los fracasos del amor.

Letra: Enrique Cadícamo
Música: Juan Carlos Cobian


Uno

Uno busca lleno de esperanzas
el camino que los sueños
prometieron a sus ansias...
Sabe que la lucha es cruel
y es mucha pero lucha y se desangra
por la fe que lo empecina.
Uno va arrastrándose entre espinas
y en su afán de dar su amor
sufre y se destroza hasta entender,
que uno se ha quedado sin corazón...
Precio de castigo que uno entrega
por un beso que no llega
o un amor que lo engaño.
Vacío ya de amar y de llorar
tanta traición!...

Si yo tuviera el corazón,
el corazón que di...
Si yo pudiera como ayer
querer sin presentir...
Es posible que a tus ojos
que me gritan su cariño
los cerrara con mis besos...
Sin pensar que eran como esos
otros ojos, los perversos
los que hundieron mi vivir...

Si yo tuviera el corazón,
el mismo que perdí...
Si olvidara a la que ayer
lo destrozo, y pudiera amarte,
me abrazaría a tu ilusión
para llorar tu amor.

Pero Dios te puso en mi camino
sin pensar que ya es muy tarde
y no sabré como quererte...
Déjame que llore
como aquel que sufre en vida
la tortura de llorar su propia muerte.
Pura como sos habrías salvado
mi esperanza con tu amor...
Uno está tan solo en su dolor,
Uno está tan ciego en su penar...
Pero un frío cruel
que es peor que el odio,
punto muerto de las almas,
tumba horrenda de mi amor,
maldijo para siempre y me robó
toda ilusión...

Letra: Enrique Santos Discépolo
Música: Mariano Mores







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